domingo, 24 de julio de 2011

¿HACIA DONDE VAMOS?

Al pueblo noruego nuestra solidaridad y la condena de ese terrorismo que nosotros conocemos muy bien. A los familiares nuestro afecto, nuestras oraciones y el deseo de que superen cuanto antes este profundo drama.

Nuestra sociedad se debate en la búsqueda de su identidad. La cantante británica Amy Winehouse, de 27 años de edad, fallece en su casa como resultado del desencuentro personal. Amy Winehouse se une asi al "Club 27", los cantantes que han muerto a los 27 años.

En algunos medios de comunicación de nuestro país da la sensación de que vale todo para conseguir audiencia, trasladando a la sociedad y sobre todo a la juventud la idea de que el despotismo, la agresión, el insulto, la falta de los valores sociales y de convivencia mas básicos pueden llevar a un o una joven a la cima de la popularidad y al enriquecimiento rápido.

De tales barros estos lodos. Hemos de recordar y exigir a cuantos crean opinión, a cuantos tienen la función de comunicadores sociales, a los periodistas en general y fundamentalmente a las empresas que les dan soporte, que su misión no es económica, aunque necesiten la economía, que su misión no puede ser únicamente la de enriquecerse a costa de cualquier recurso. Las empresas y en primer lugar las de comunicación son sobre todo y fundamentalmente un servicio a la sociedad y ésta tanto desde las bases como a través de sus representantes ha de exigirles que en ningún momento puedan servir de plataforma para mensajes e ideas que destruyan los valores fundamentales de una sociedad como el valor del trabajo, del esfuerzo, de la amistad, de la familia, del respeto, de la fidelidad…

En mi último libro “Los adolescentes y las drogas” criticaba yo la actual generación de padres, que tal vez siguiendo los criterios de muchos medios de comunicación, están empeñados en convertir a sus hijos en una especie de parque temático, en donde lo que importa es el presente, renunciando en todo momento a la cultura del esfuerzo, de la formación y de un proyecto personal.

Una sociedad que renuncia a potenciar valores y que el límite de lo válido o no válido lo fija únicamente, como se oye decir, el código civil y el código penal, es una sociedad desvertebrada, manipulable y decadente y ese espacio que en la juventud se le deja vacío, necesariamente lo ocupará una ideología, una secta o una fascinación. Nos convertimos en una sociedad fascinada. Cada uno anda fascinado por conseguir la fama, el dinero, el coche, la casa, la diversión sin límite…y para conseguirlo vale todo porque ya no importan los medios, sino los resultados.

En esta sociedad fascinada ya no se valora la corrupción, la mentira, la manipulación, el soborno…Ya se admite como algo natural, el mal menor o tal vez el precio a pagar para disponer de una sociedad del bienestar.

O nos hacemos conscientes de hacia donde caminamos o tal vez nos convirtamos en la rana que disfrutando del dulce calor del agua tibia de la olla no sintió como subía lentamente le temperatura y cuando al darse cuenta quiso salir ya era tarde y se murió hervida.

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