Un servicio religioso, social y humano a los Ortodoxos que viven en nuestra Ciudad. Y a cuantos sientan la necesidad en la busqueda del Camino Interior nos reunimos los viernes a las 6 de la tarde para la Oración del Corazón y sabados a las 7 para el Oficio de Grandes Vísperas. Y los domingos a las 10 celebramos juntos la Divina Liturgia. Estamos en la Plaza Luis Seoane, Torre 2. Puede comunicarse con nosotros en: comunidadortodoxa@gmail.com Telefono: -655505763 ó 655505762
lunes, 2 de julio de 2012
Es un entrar decididos a nuestro interior en el silencio, y descubrir las raíces de todo aquello que nos quita plenitud, a la luz de Aquel que recorrió el camino y nos invita a recorrerlo sin fantasías ni imaginaciones, sino en el presente de cada día, en la realidad.
Es animarse a entrar en ese vacío que nos sustenta, y desde ahí, al descubrir la unidad de todos los seres, cambiar el "yo" y el "mío" por un nosotros que abarque a todos. Entonces, si somos uno, lo que llamamos actos de caridad serán una simple expresión de esa unidad que somos, ya que el otro no será otro sino yo mismo. La oración será continua, por estar en permanente presencia con la Fuente de Ser, de la cual nunca salimos en realidad. Convertirse es tomar el camino hacia nosotros mismos, y recorrerlo en toda su extensión, sin volver atrás cuando se hace de noche en nuestras vidas.
domingo, 17 de junio de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
GRAN SABADO SANTO
"Sepultado el Señor, sellaron la piedra y pusieron la guardia para custodiarlo".
Se alejó nuestro Pastor, fuente de agua viva. Un gran silencio envuelve la tierra, una gran soledad. Duerme y descansa en paz, Jesús Nazareno. Dios, tu defensor, va a restituirte el honor que los hombres te arrebataron; mañana su falsedad y engaño quedarán al descubierto. Estás ahora acostado en el lecho de la tierra; duerme y descansa en paz, que mañana Dios te despertará para que amanezca la alegría de tu corazón vivo, rompiendo la piedra del sepulcro, y te muestres vencedor ante los hermanos. Tu Señor y nuestro Dios te hará vivir tranquilo. Descansa en paz y duerme ahora. Pon tu suerte en esas manos, no vacilarás. Que tu carne descanse serena hasta la alborada. Y mañana... enséñanos a todos el sendero de la vida; llénanos con tu presencia de alegría para siempre. Pero ahora, duerme y descansa en paz. Permitamos que tu Padre prepare la gran fiesta de mañana, porque Tú, Salvador nuestro, ya has destruido el poder del enemigo. Nosotros procuraremos lavar un poco más el corazón, preparándolo para recibirte y escuchar tu voz. Mañana... tómanos de la mano a todos, levántanos, dinos: "Despiértaos, los que duermís, levántaos de entre los muertos, que yo seré vuestra luz".
Que tu sueño, Señor, nos saque del sueño del abismo.

